sábado, 7 de mayo de 2016

ADELANTOS


Adelanto 2 de ‪#‎EnséñameTuJuego‬ de la trilogía ‪#‎AmorEnJuego‬.

—Acabas de dañar mi relación más larga y estable. ¿Lo sabias?
Me sobresalto al sentir el calor de su aliento en mi oído.
—¿Qué ustedes no llevan solo como dos semanas? —pregunto, intentando controlar el pulso de mi corazón y el titubeo en mi voz.
—Si.
—¿A eso le llamas una relación larga y estable? ¿La chica está loca?
—Así es, pero no te imaginas lo que puede hacer con su boca. Especialmente cuando toma mí…
—Basta. —gruño y empujo su cuerpo. Por supuesto solo sonríe ante mi fatal intento de hacerle caer y se sienta junto a mí—. No me interesa saber qué clase de cochinadas es la que hace Jeremy Tucker, en la oscuridad de su habitación.
—¿Quién te dijo que lo hago con las luces apagadas?
Ruedo mis ojos y se ríe entre dientes. Justo en ese momento el profesor entra para empezar la clase.
—Lo que sea. Igual eres un cerdo.
—Eso no decías ayer cuando veías mi trasero en todo su esplendor.
Me atraganto con mi propia saliva. —Yo… —carraspeo— Yo no estaba viendo tu trasero. Fue un accidente.
—Sí. Claro.
—Lo que sea.
—Ahora me pregunto. ¿Quién reemplazará a Ash está noche? Estaré tan solito —hace un puchero y me mira.
—En tus sueños amigo. La última persona con la que yo tendría sexo, sería contigo y, dado el caso de que de verdad seas el último hombre en la tierra… —Me detengo fingiendo considerarlo muy bien. Lamo mis labios atrayendo la atención de sus ojos a ellos, me acerco un poco más a él, bajo mi voz, le miro de arriba abajo (Debo reconocer que el idiota esta bueno, bueno no, esta buenazo) y susurro—: Creo que mejor buscaría un plátano.
Desconcertado me da una mirada, pronto la diversión cruza sus ojos y me sonríe con chulería.
—Ya lo veremos princesita. ¿Acaso tu papi no te enseño que nunca debes decir: de esta agua no beberé?
—Ajam.
—Veremos cuanto resistes cuando te estés muriendo de sed.
—Probablemente me deje morir, o, me como el plátano.
—Señorita Mejia—Me sobresalto cuando escucho que el profesor me llama— ¿Podría decirnos que es eso tan interesante que habla usted con el joven Tucker? Ha de ser algo realmente importante si no presta cuidado a mi teoría sobre el desarrollo molecular.
A mi lado, Jeremy, sonríe divertido y con intenciones. Intenciones de hacerme quedar en vergüenza, por lo cual antes de que él pueda decir algo que me ponga en el ojo del huracán, con la mayor seriedad del caso digo:
—El señor Tucker tiene problemas de ladillas. Me estaba consultando si conocía algún producto para ello. Le dije que se afeitara sus partecitas y luego consultara un médico.
Todos en el aula rompen a reír. Jeremy palidece y abre tanto su boca, que probablemente le quepa una manzana completa en ella. El profesor Royers se colorea y desde mi lugar puedo ver como intenta pensar en algo para calmar a los demás estudiantes y poder continuar la clase.
Me vuelvo hacia Jeremy, quien continúa congelado en su lugar. Sus ojos por fin se vuelven hacia mí, me fulmina y gruñe lo más bajo posible:
—Esto, vas a pagarlo, princesita. Y muy, muy caro.
—Cuando quieras, Bambam —Gruñe nuevamente cuando uso el apodo que le di— estaré esperando la factura.
Y por el resto de la clase, ambos tratamos de ignorarnos.


2 comentarios:

Muchas gracias por visitar mi blog y tomarse el tiempo de leer mis historias. Besos!

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