sábado, 10 de septiembre de 2016

Adelanto... Capítulo 1 de Se Armó Cupido

1

Quiero matar a Silvia.

Con todas mis fuerzas. Podría estrangularla o empujarla por las escaleras del edificio donde vivimos. Algo que acabe con su vida.

Porque es una maldita traidora y no merece más.

Se supone que esta era una noche de sólo chicas. Ella, María Fernanda y yo. Pero la muy idiota tuvo que ir y llamar al pendejo de su novio y éste tuvo que traer a los dos hombres más estúpidos del universo, a los que llama amigos.

Grrrr.

—No está tan mal ¿eh?

Gruño ante la voz de Mafe. —No. Exceptuando a los dos babuinos que se golpean el pecho y sacuden su trasero a nuestro alrededor, estamos perfectamente bien.

—Aw, vamos Juli, sólo están divirtiéndose.

—¿Divertirse para ellos es lo mismo que ser unos jodidos idiotas? —pregunto, tratando de evitar que el idiota numero dos golpee mi trago.

—Bueno... —balbucea, mira al idiota número tres caer sobre una morena en otra mesa y hace una mueca—, ellos son... diferentes.

—Diferente mi culo —bramo. Intento caminar hacia la próxima esquina pero el idiota número uno me detiene, halándome del codo.

—¿A dónde vas hadita?

Hadita voy a hacerte yo con este dedo.

—Suéltame, Jhon. —Tiro fuertemente de mi brazo. Se tambalea, lo que me da indicios de lo ebrio que está.

Genial, no sólo debo aguantar al cachondo novio de mi mejor amiga, sino que también soportarlo en su estado más atrevido.

—¿Por qué tanta agresividad? —Sus ojos, un poco fuera de foco, bajan hasta el escote de mi vestido. Imbécil.

—Levanta la mirada, estúpido. Mis ojos están aquí arriba.

—No estoy entusiasmado por tus ojos, Hadita. Hay otras partes de ti que también disfruto observar. —Su asquerosa lengua sale para mojar su labio. Es realmente repulsivo, no entiendo como Sil sigue con un imbécil como este.

De pronto, su mano viaja hasta el hueso de mi cadera y trata de tirar de mi cuerpo hacia el suyo.

Dios, dame paciencia porque si me das fuerzas, mato a este hijo de puta.

Empujo su pecho, se tambalea nuevamente riendo a todo pulmón, Sil, que se encontraba en el baño, lo ve y camina rápidamente para ayudarle a estabilizarse.

—Mantén a raya a tu hombre Sil, si vuelve a tocarme, le romperé su nariz.

—Ya sabes que él es muy cariñoso cuando está bebido, Juli. No es necesario que lo trates de esa manera —sisea.

Ruedo los ojos y resoplo. No hay peor ciego que aquel que no desea ver. Llevo un año entero tratando de hacerle ver lo imbécil infiel y canalla que es su novio, pero ella cree ciegamente en su "amor". Me encojo de hombros y me siento sobre la tela fría del futón. Mafe me regala una mirada de disculpa desde su lugar, niego con mi cabeza y ella sonríe. Hace mucho que desistió en decir algo sobre Jhon, prefiere que Sil aprenda por sí misma la clase de noviecito que se gasta.

Suspiro, casada por los malditos zapatos de trece centímetros que decidí usar hoy, hastiada por las miradas cachondas del novio de mi mejor amiga y del resto de los hombres de este lugar, disgustada por el maldito calor y a punto de estallar si el mesero me trae una bebida más de parte de Dios sabe que desconocido que desea le regale mi número de teléfono.

No soy la única chica de este club que está sola. Pero al parecer "mis niñas", apretadas en este vestido, obtienen demasiada atención. Maldita la hora en la que acepté usar este estúpido vestido rojo.

Bebo un poco de mi Ginebra seco, —sí Ginebra. Soy una nena de tragos fuertes y amargos— y escaneo la multitud que se retuerce al ritmo de la alta música en el lugar. Voy a bailar, sí, eso haré. Si alguien va a seguir restregándose contra mi cuerpo, al menos que sea bailando. Que se justifique su cercanía. Además, de esa manera tendré muy lejos de mí las manos del idiota Jhon y sus secuaces Mario y Jorge.

Encuentro un espacio para mí entre la multitud, me sacudo al ritmo de "Una Cita" un remix entre Alkilados, Nicky Jam y otros dos más. Dos chicas solitarias se unen a mí, bailamos y gritamos cuando suena "Materialista" de silvestre Dangond y seguimos saltando por más tiempo. Acepto las bebidas que ellas me brindan su mesa está más próxima a la pista y sólo son ellas dos.

¿Qué podrían hacerme dos niñas?

Bueno, podríamos hacer mucho pero, realmente no le voy por ese lado.
Bebo y baila, bailo y bebo. De vez en cuando miro hacia donde están mis amigas, Mafe está coqueteando con un chico cerca a nuestra mesa y Sil trata de quitar las manos danzantes de Jhon, de sus tetas.

Estúpido.

¿Cómo es que una mujer tan hermosa como lo es ella, permite que un hombre con él esté a su lado?

Silvia es una buena mujer, leal, sincera, cariñosa, dulce; a sus veintitrés años, está terminando su carrera en pedagogía y ya cuenta con un empleo en uno de las primarias privadas de la ciudad. Aparte de que es una preciosura, con ese cabello caoba y esos ojos almendrados, combinados con ese cuerpo atlético de infarto.

Cualquier hombre debería estar agradeciendo al cielo, todos los santos días, por siquiera tener una mirada de ella.

Pero justo tuvo que dar con Jhon Osorio. El idiota más idiota de todos los tiempos. Todavía me pregunto ¿Cómo carajos la conquistó? Dudo mucho que con galantería, a no ser que la tenga de...

¡No te atrevas Juliana! No pienses en esa parte de Jhon.

Asco.

Sacudiéndome por la impresión, regreso a mi baile mientras J. Balvin sigue cantando por los altavoces del lugar. Bebo del vaso que la rubia me entrega y mi vejiga decide darme la tarjeta amarilla.

Les hago señas a las mujeres y voy corriendo hacia el baño de chicas. Baño que se encuentra en la parte más recóndita del club. ¿Quién carajos diseñó esto? Podrían pasar miles de cosas aquí atrás y nadie se daría cuenta.

Un escalofrío se desliza por mi columna cuando el pasillo pierde iluminación. La música se vuelve más suave ahora, mi corazón martillea, me siento como en una pésima película de terror, en las primeras escenas, donde la primera chica en foco muere a manos de un asesino en serie.

El murmullo de voces me tranquiliza, doy la vuelta a la esquina y mis ojos se abren, dejo escapar un gemido frustrado y me ubico tras la chica que, hace unos momentos daba fin a la enorme fila, y espera por el baño de señoritas.

Aprieto mis muslos, como si eso impidiera que mi vejiga empuje hacia abajo. Me retuerzo y fulmino a quien quiera que esté dentro y se tome tanto tiempo para usar el sanitario.

—Esto es el colmo. ¿Cuántos servicios hay? —gruño molesta.

—Siete, pero sólo funcionan tres —responde la chica delante de mí.

—Bendito Dios, deberían revisar eso, somos cientos dentro de este club.

—Dile eso al administrador. —Rueda sus ojos y vuelve a concentrarse en su móvil. Gimo y me retuerzo en mí lugar.

Debo usar el baño pronto, de lo contrario, derramaré mis fluidos en todo el suelo de este lugar.

Mi cabeza gira hacia el lado opuesto del pasillo. A unos pocos metros, seis tal vez, se lee un poco el letrero que dice "Caballeros" en letras de un azul neón. Y por cosas de la vida, no hay una sola alma esperando fuera de la puerta gris. Miro la fila delante de mí, calculo mis probabilidades de tener un accidente en este pasillo y luego miro la puerta que podría ser mi salvación.

¿Perder la vejiga o perder la vergüenza?

Una dura decisión, pero cuando siento que no puedo más, corro hacia el baño de hombres. No me importa si hay alguien dentro, necesito usar el servicio y conservar intacta mi vejiga, si es posible.

Abro de un tirón la puerta, me percato de cuatro hombres en el lavado, todos se congelan cuando me ven, pero no les doy tiempo de decir una mierda sobre mí, corro hasta el más alejado de los servicios ignorando sus miradas que queman mi espalda y entro como alma que lleva el diablo.

—Esto es asqueroso —grito cuando veo el estado del baño. Ruedo los ojos y tomo el poco papel que hay para cubrir el asiento—. No entiendo como pueden ser ustedes tan sucios. Asco, asco, asco.

Escucho sus respiraciones aceleradas, me siento y es ahí cuando me percato de que me oirán vaciar el jarrón. Maldigo entre dientes, no puedo hacer nada, que pase lo que tenga que pasar.

Afortunadamente no soy tan ruidosa, y justo cuando empiezo en mi tarea, el móvil de alguno de los hombres suena y la voz de quien responde camufla el sonido de mis fluidos corporales.

Dejo escapar un suspiro de alivio y termino. Acomodo mi vestido y tomo un respiro hondo antes de salir y enfrentarme a mis testigos. Abro la puerta y me encuentro frente a frente con un maldito cañón de pistola.

Mis ojos se abren, mi corazón salta en su lugar y un frío vuelve a recorrer mi espina dorsal, miro hacia el resto de los hombres, hay uno, joven, arrodillado y sangrando por la comisura de su boca. Sus ojos brillantes y oscurecidos se enfocan en mí, está diciéndome algo con su mirada, pero no me concentro en ello, me enfoco en los otros dos hombres apuntando sus armas hacia él y un tercero hacia mí.

—Oh mierda —susurro.


¿En que maldito problema me he metido?

4 comentarios:

  1. Por favor actualiza esta novela leí el primer capítulo en wattpad y muero por leer el segundo... Gracias 😘😘😍😍😘😘

    ResponderEliminar
  2. 😲😲😲😲😲😲 esn serio maleja!??? Siempre me dejas en ascuas jajja, me encanta tu forma de escribir y hacer que no perdamos el hilo de tus historias.
    Saludos!!

    ResponderEliminar
  3. hola cuando se podrá descargar me has dejado con las ganas de leerla

    ResponderEliminar
  4. Hola tú!!!!! Me encanta su manera de escribir ya extrañaba leer más libros suyos, porque no actualizas en Wattpad? Que Dios la siga bendiciendo con ese lindo fin! ����������

    ResponderEliminar

Muchas gracias por visitar mi blog y tomarse el tiempo de leer mis historias. Besos!

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Sígueme en g+

Me visitan desde:

Ingresa al grupo y/o contáctame por mail si tienes alguna duda.










div id="fb-root">
 

Maleja Arenas (Autora) Template by Ipietoon Cute Blog Design and Bukit Gambang